Era las más oscura de todas las noches que los ojos del Hombre haya podido en su existencia haber visto, las estrellas se escondían a lo alto y no dejaban ver nada más que una eterna oscuridad, en los cielos la luna brillaba despampanante solo que muy diferente a todas las noches, la luna estaba roja de sed de sangre, gritos desagarradotes se escuchaban a lo lejos, bolas de fuego caían desde lo alto, sonidos de tambores se escuchaban a lo lejos, sonidos de armas desgarraban la tranquilidad de la noche , y fue cuando de entre mis profundos sueños desperté.Las trompetas de la fuerza real se escuchaban a lo lejos, pero me desperté deslumbrado ante mi capitán que parecía preparado parar librar una larga batalla. Me lanzo agua al rostro para despertarme y me dijo:
-Disculpe su majestad, pero debemos abandonar la ciudad lo más rápido posible, debo velar por su seguridad-.
- ¿Qué sucede?, mi padre, ¿donde esta mi padre?
-Su padre esta en el frente de batalla dirigiendo la resistencia, jamás pensé que llegarían tan lejos, en tan poco tiempo, pero no hay tiempo su majestad debemos evacuar la ciudad.
-No, no podes escaparnos, peor no entiendo que esta sucediendo...
- no hay tiempo para explicaciones solo debemos partir, por favor no lo haga mas dificil.
- No, no abandonare la ciudad que nací, menos cuando aún cuando más me necesita.
En ese preciso momento una bola en llamas entro por la ventana, el capitán se acercó hacia ésta y se dio cuenta que los guerreros de las sombras habían atravesado las murallas de la ciudad y que se dirigían hacia el castillo arrasando con todo a su paso.
Una vez más el capitán insistió en que era de vida o muerte retirarnos del campo de batalla, y por supuesto yo me negué, a lo que desenfundo su espada y con el mango me golpeo la cabeza, perdí el conocimiento. Para cuando desperté ya nos encontrábamos muy lejos de la ciudad.
Por alguna extraña razón podía ver a mi padre luchando entre mis sueños, eran muy pocos los soldados que se encontraban a su lado. Los guerreros de las sombras lo habían rodeado eran cientos contra de ellos contra los soldados de mi padre que no superaban el numero de dedos de mis dos manos. Uno de ellos se le acercó y hablo en perfecto español, cosa poco común para seres tan incivilizados, parecía que buscaba algo no alcanze comprender lo que dijo pero aparentemente era algo muy importante, mi padre se negó a entregarle información y en ese mismo instante un cuchillo envenenado atravesó su hombro izquierdo, no se lo clavaron en su corazón porque querían hacerlo sufrir, el líder de los seres de las sombras dijo que lo mataría sin hacerlo sufrir siempre y cuando le entregara la información que necesitaba, una vez mi padre se negó, por lo que el demonio no tuvo mas remedio que dejarlo ahí.
Otro semejante se le acercó y le pregunto:
-¿Araziel, q haremos ahora?
-Esperar. No tenemos otra opción. Además tarde o temprano tendrán que volver, y para entonces los estaremos esperando.
